Soy
una mujer de 24 años de edad, bisexual, felizmente casada con mi
esposo desde hace 7 meses , y con una carrera por concluir en poco
tiempo. En mis cortos años de edad, he vivido y visto mucha lucha
por parte de la gente homosexual por aceptarse, ser aceptada; y lo principal, encontrar
su propia felicidad. Tengo a mi alrededor muchos amigos, familiares, conocidos
que tienen una orientación sexual distinta a lo tradicionalmente aceptado;
y son personas que siguen combatiendo miradas y comentarios sobre su estilo de
vida.
En
el Perú y en muchos países, el ser gay, homosexual, transexual o
bisexual, todavía sigue siendo un tabú y algo indigno para quien lo mire
desde fuera. La sociedad sigue tapándose los ojos y no quiere
aceptar que es una realidad que se remota a los inicios de la
humanidad. En la antigüedad
clásica escritores como Heródoto, Platón, Jenofonte, Ateneo y muchos otros
exploraron los aspectos del amor homosexual en la Antigua Grecia. La más
extendida forma de relación sexual homosexual se daba entre hombres adultos y
chicos adolescentes, conocida como pederastia. No está claro cómo se veían las
relaciones entre La mujer en la Antigua Grecia en la sociedad, pero existen
ejemplos tan antiguos como el de Safo de Lesbos.
Famosas son las consideraciones del
griego Jenofonte sobre este tema y su admiración por los batallones de efebos
que acompañaban a los guerreros en sociedades como la de Esparta, Tebas y
otras. Llegando a afirmar con admiración que realmente este mecanismo
incrementaba el rendimiento de los soldados, que unidos por una relación más
fuerte que el mero compañerismo, se defendían unos a otros hasta la muerte si
era preciso. La relación modélica y mitológica de esta situación, sería la de
Aquiles y Patroclo, tal como Homero nos la cuenta en la Ilíada.
Lo interesante es que por lo menos griegos y romanos, se concebían
a sí mismos como bisexuales, sin problemas. Famosa es la proclama que precedía
a la entrada de César a un pueblo o ciudad conquistada: “Padres, guardad a
vuestras hijas, que ya viene el César”... Mientras que cuando Julio César
conquista Bitinia, sabemos que es conquistado amorosamente por su rey, incluso
suponemos ejerciendo el rol pasivo en la relación, cosa no tan bien vista por
romanos y griegos, ya que sus soldados lo llamaban “la reina de Bitinia”. Con
todo debemos aclarar que no era lo mismo la situación entre los griegos que
entre los romanos. Los romanos tuvieron que vencer prejuicios para adoptar “las
costumbres griegas”, pero durante el Imperio ya eran ampliamente reconocidas.
Las relaciones homosexuales, sobre todo
entre hombres no eran pues mal vistas, ni en Grecia ni en la Roma imperial,
siempre y cuando se guardaran algunos recaudos que el buen gusto y la costumbre
imponían: el rol pasivo no era tan bien visto como el activo, y generalmente
era reservado a los jóvenes, iniciados así sexualmente, a los esclavos y por
supuesto a las mujeres.
La forma más común de relaciones sexuales
entre hombres en Grecia, era lo que nosotros llamamos pederastia (paiderastia, combinación de dos vocablos
griegos: παιδ- raíz de παῖς, παιδός, ‘niño’ o ‘muchacho’ y ἐραστής. es decir
erastēs, ‘amante’). Literalmente, amar a un niño. La pederastia, tal como se
entendía en la antigua Grecia, y en nuestras sociedades hasta el día de hoy, era
una relación entre un hombre mayor y un niño o un joven adolescente. En Atenas
el hombre mayor era llamado erastés (amante) y se encargaba de proteger, amar y
dar ejemplo a su elegido. Era también el responsable de su educación. El joven
era llamado erómeno (el amado) y su retribución como agradecimiento por lo
recibido del amante, era su compromiso con la relación. Es decir, el
don-contradon enunciado por Marcel Mauss para pueblos no europeos estudiados
por la etnología, también regía las relaciones entre seres humanos en estas
sociedades.
La homosexualidad es una elección posible
dentro de las relaciones sexuales del ser humano. La podremos negar, resistir,
desautorizar, utilizar argumentos racionales, biogenéticos, religiosos…pero la
homosexualidad existe. Y si creemos en un ser humano libre y responsable en sus
elecciones, deberemos aceptar que pueden o no gustarme las elecciones de mi
prójimo, pero debo respetarlas. También debemos aceptar que no todas las
sociedades lo hicieron a lo largo de la historia, y que la historia de nuestra
discriminación tiene más que ver con una conjugación de moralidad estoica,
cristiana y culta del imperio, que coincidieron en rechazarla primero y negarla
después, por considerar más prestigioso el control de las pasiones,
cualesquiera que estas fueran, y el control del propio cuerpo y sus necesidades
a favor de una vida altamente filosófica o altamente angelical, según fuera el
caso de que nos refiramos a estoicos o a judeocristianos.
Argentina es pionera con una legislación
revolucionaria, que presta figura jurídica a relaciones que debían darse de
hecho, pero sin los beneficios de poder acceder a una ceremonia civil, que
también puede ser religiosa en caso de quererlo sus protagonistas. Los
beneficios legales de la ceremonia civil, les estaban negados. El nombre es muy importante. Nos importan mucho los
derechos, pero nos importa sobre todo, la igualdad y ésta sólo se puede
conseguir llamando igual a lo que es igual. Llamarlo distinto sólo demuestra la
voluntad de señalarlo como diferente y teniendo en cuenta de donde partimos,
esa diferencia nos señala como inferiores. Imagina si se casa una pareja de otra etnia se le
diera otro nombre; eso sólo se entendería desde la voluntad de discriminar. Y,
además, vamos a darle la vuelta al argumento, si es igual ¿por qué le llamamos
distinto? Si es igual y da los mismos derechos ¿por qué vamos llamar de dos
maneras a una institución igual?.
No todos están de acuerdo. Está bien. Así debe ser, siempre y cuando aceptemos
aquélla famosa frase que nos enseñaron de niños: “Mi derecho termina donde
empieza el derecho de los demás”
Partiendo de esto último surgen
argumentos como : “Los niños tienen derecho a un padre y a
una madre. El padre y la madre cada uno por su parte le proporcionan al hijo/a
valores distintos, necesarios e irremplazables.”
El
matrimonio igualitario se ha vuelto uno de los temas discutidos en el
régimen político, jurídico y religioso que perjudican y ponen en juego la
libertad de estas personas de poder ser felices y formar una familia.
¿En qué puede perjudicar a una familia tradicional que se
incorpore a esta definición otro tipo de familia? ¿Qué le quita? Lo cierto es
que la familia ha sobrevivido porque se ha ido adaptando a lo que la sociedad
pide en cada momento. Si hoy el divorcio estuviera prohibido, se casaría mucha
menos gente. La familia cambia, se adapta a lo que se pide de ella y gracias a
eso ha sobrevivido siendo aun hoy una institución muy valorada. Seguirá siendo
muy valorada en la medida en que se ajuste a lo que la sociedad le demanda en
cada momento y en la medida en que refleje los cambios sociales.
Ninguna teoría psicológica seria afirma eso. Es más, hasta
el siglo XX los niños y niñas se criaban sin que el padre tuviera nada que ver
en su educación y en la mayoría de los casos ni siquiera estaba presente ya que
los hombres muy a menudo estaban ausentes de las familias por guerras, trabajos
fuera de casa o porque no era cuestión del padre participar en la educación de
los niños. Tradicionalmente los niños han sido criados por las mujeres:
criadas, nodrizas, niñeras, madres, abuelas o profesoras. En todo caso, las
figuras masculina y femenina las tienen todos los niños no necesariamente a
través de padre y madre: hay abuelos y abuelas, primos y primas, tíos y tías,
profesores y profesoras, amigos y amigas, vecinos de ambos sexos, etc. Los
niños y las niñas viven en un mundo lleno de hombres y mujeres.
La adopción homoparental es la adopción
de un niño por parte de una persona o una pareja de personas homosexuales,
formándose una familia homoparental.
La adopción por parte de parejas del mismo sexo es legal
en 25 países (ver listado infra) y en algunas jurisdicciones de Australia;
además, es legal la adopción del hijo del cónyuge en Alemania, Israel, Eslovenia,
Estonia y Croacia.
En lo que respecta a la regulación dentro del derecho
civil, la adopción homoparental consiste en que un niño pueda ser adoptado, y
así, legalmente sea hijo de los dos miembros de una pareja compuesta por dos
personas del mismo sexo aunque no es término válido en la mayoría de las
legislaciones. En Colombia, el director de Colombia Diversa argumenta que, dado
que la adopción es un mecanismo para proteger a los niños y darles familia, las
parejas del mismo sexo, que son familia constitucionalmente reconocida desde
2011, pueden darle la misma protección, crianza y cuidado a un niño que está en
situación de abandono.
Para él, una pareja homosexual que cumpla
con todos los requisitos de estabilidad emocional y económica tendría que poder
aplicar a un proceso de adopción, sometiéndose a los estudios y controles que
hoy cualquier pareja heterosexual debe cumplir antes y después de la adopción.
Por otro lado, las parejas homosexuales
se enfrentan a una serie de desafíos para poder ser padres, lo que las obliga a
planificar de manera muy consciente su paternidad. Es por todas las
limitaciones a las que se enfrentan que “tienden a estar más motivados y
comprometidos que la media de los padres heterosexuales”, según afirma la
citada psicóloga de la Universidad de Massachusetts Abbie Goldberg.
Los resultados de los estudios
comparativos realizados por Goldberg demostraron que los padres homosexuales
obtenían mejores calificaciones, a la hora de ser evaluados por su capacidad
para educar a un niño, que los padres heterosexuales que tuvieron hijos por
accidente.
El promedio de las calificaciones
académicas de escolares criados por padres homosexuales es superior al del
resto de niños. Las cifras más altas se corresponden con los niños criados por
lesbianas, cuya media sobre cinco se sitúa en 2,9 frente al 2,65 del resto. En
la adolescencia estos resultados se equiparan más y, según un estudio publicado
el pasado año en el Journal of Marriage and Family, las capacidades matemáticas
de unos y otros niños son prácticamente imperceptibles.
La educación proporcionada por padres del
mismo sexo es más tolerante y abierta, según defiende la Academia Americana de
Pediatría. Basándose en un estudio publicado en el American Journal of
Orthopsychiatry, la declaración política de la AAP sostiene que dos de cada
tres niños criados con padres gays, tienden a tener más empatía por el prójimo
que la media y se sienten mucho más libres e independientes a la hora de
perseguir sus intereses.
La propia AAP elaboró un estudio
comparativo sobre la autoestima de los niños criados por familias homosexuales
o heterosexuales. Los resultados publicados en 2010 en la revista científica
Pediatrics no mostraron diferencias entre unos niños y otros en los que se
refiere a su desarrollo personal y comportamiento social. Sin embargo, sí se
encontraron diferencias al analizar aisladamente a los niños criados en el seno
de una familia lesbiana, los cuales tenían una mayor autoestima que sus pares
criados con padres heterosexuales. Según el informe, estos resultados se
podrían deber a que las parejas lesbianas se involucran más activamente en la
educación de los niños.
En conclusión, el ser humano necesita
firmeza y flexibilidad, autoridad y condescendencia, corazón y cabeza,
fortaleza y ternura, esto nos lo puede otorgar cualquier persona que tenga
valores y una educación propia, no tiene nada que ver con las preferencias
sexuales de nuestra familia, mientras que todo tiene consecuencias y desde
luego no existe una formula exacta para ser feliz esto ya depende de cada uno
de cuanto nos importe el que dirán, claro que un niño hijo de padres
homosexuales sufrirá de burlas pero ...¿Acaso no todos hemos recibido rechazo
por cualquier defecto que podamos tener? todos hemos sido víctimas de bullyng
por una o por otra cosa, lo importante es como nos desarrollemos y como lo
manejemos, decir que padres homosexuales son incapaces de criar a un hijo con
propiedad; es como decir que una madre soltera tampoco puede hacerlo, es un
régimen social que no va a cambiar de la noche a la mañana, pero algún día
tendrán que otorgarle el derecho de ser felices y de hacer mas grande su
familia a las parejas homosexuales.
