Eternal Sunshine of the Spotless Mind (Eterno resplandor de una mente sin recuerdos) es
la película romántica más
anti-San Valentín que existe… y de las que te hacen llorar sin culpa.
( Me atrae desde
la primera frase)
Golpea de entrada con sus
ambientes congelados y una frase de inicio tan cruda como “Hoy es un
día inventado por las compañías de tarjetas para que te sientas como basura”. Todo
empieza en San Valentín de 2004.
Joel es un tipo de unos veintitantos años (o
tempranos 30) que se siente completamente vacío. Deprimido, aburrido de su propia vida. Hasta que conoce
casualmente a Clementine,
una mujer que de entrada nos revienta el ojo con sus mechones
azul-fosforescentes y una casaca naranja-encendido.
(
Conoce a una mujer totalmente distinta a lo común)
Pronto descubrimos a una personalidad muy
acorde con sus eufóricos colores: Clementine es atrevida, habladora,
hiperactiva, inestable… loca… interesante… cautivadora. Ella enciende
la chispa vital en el apagado Joel, quien pronto se siente atrapado por su
peculiar carisma.
Todo parece feliz, sobre todo después de los chistes de
“casados” y una mágica cita sobre el hielo. Justo en ese momento, el filme nos
sorprende con una repentina invasión de imágenes confusas.
Primero
un extraño se acerca de la nada al auto de Joel a preguntarle si necesita algo.
Luego hay un corte, y tras él observamos a Joel destrozado en llanto. Después…
comienzan a aparecer los créditos de la película… y nos preguntamos qué
demonios está ocurriendo. Obviamente, la
película no ha terminado… sino que continúa, o reinicia. Esta ruptura brusca en la
sucesión de imágenes quiebra la sensación de encontrarnos frente a un drama de
romance tipíco.
( Muestra que es una película poco común y no el
romance típico )
De hecho, a partir de ahora notamos que
la estructura para nada es lineal; se trata de un complejo rompecabezas que uno debe
comprender y rearmar a través de flashbacks. La
historia de Joel y Clementine tiene un inicio distinto al que perciben nuestros
ojos en un inicio… es algo que poco a poco vamos entendiendo.
(La
película te hace volar y reacomodar todo; logra capturar mas mi interés por
verla)
Por el contrario de lo que podríamos esperar
de un guión experimental, cada uno de los diálogos y escenas consigue
calarnos con una facilidad única, generando un gancho emocional instantáneo entre el espectador y los
personajes. Rápidamente
amamos-odiamos a Clementine, y nos sentimos identificados con el desgarro y la
inseguridad de Joel. Ambos personajes, de algún modo, están
buscándose a sí mismos, tratando de encontrarse en el otro; al encontrar
matices tan distintos en ciertos aspectos, se sienten perdidos. Esta sensación
llega a ser tan fuerte avanzada la relación, que se auto-sabotean y optan por
lo que todos hemos deseado alguna vez en que nos hemos visto con el corazón
hecho pedazos: olvidar; olvidarlo todo por completo… olvidar incluso
que te conocí.
( Muestran algo típico que pasa en la parejas que es
buscar en el otro a uno mismo; y aveces todo suele ser devastador por las
diferencias. El argumento apoya a lo que muy bien sucede en la historia)
¿Pero qué sucedería si esto pudiese cumplirse de manera real y
al pie de la letra…?
¿Qué pasaría si algún científico loco surgiera con una máquina
capaz de borrar ese episodio…?
Y la pregunta final… ¿Qué pasaría si
de último instante nos arrepintiésemos? ¿Si deseásemos aferrarnos a
esos recuerdos, y viésemos cómo éstos se deshacen progresivamente en nuestra cabeza?
La angustia que transmite
el filme es brutal. Pero también es un golpe seco de reflexión, que rompe con el cliché hollywoodense de amor ideal que muchas
personas parecen haber tragado. Esta película plantea el amor como una
cuestión enrevesada, con una etapa idílica y una etapa infernal, donde en el
esfuerzo de ambas partes radica el llegar a conocerse y a comprenderse a fondo.
(Una película
que te muestre el otro lado de lo cotidiano y que te hace reflexionar)
Como punto aparte, quisiera señalar que es una
impresionante y grata sorpresa encontrar a Jim Carrey en un papel serio (sí
señores, por si aún no lo han reconocido en las fotos, él es Joel). Por
el contrario de lo que podría esperarse, transmite con precisión todo el
desgarro de su personaje. Kate Winslet siempre da en el clavo con sus
actuaciones. De ella sólo se puede decir que una vez más hace honor al
peso que lleva su nombre.
Una película tan gélida como sus ambientes, sobrecogedora como
su música… tan cálida como el verdadero fondo de sus personajes. Véanla.
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