sábado, 7 de mayo de 2016

El jorobado y las mil cabezas


Hace un par de meses, cerca de la parroquia Santa Rosalía de la ciudad de Caracas Venezuela, entre las calles de Pinto a Viento; y a la vuelta de la esquina de la calle el muerto, puede vivenciar una casa misteriosa y tétrica. Hasta el hombre mas fuerte puede sentir nerviosismo al mirar la fachada de la casa.

Los vecinos que transitan por esa calle no pueden evitar quedarse sorprendidos y perplejos. Desde el balcón, del segundo piso, se puede ver una ventana con rejas; en ella, se encuentran muchos rostros decapitados, mirándote sin parpadear; en él se asoman cientos de cabezas de muñecas sucias e inexpresivas que vigilan a los caminantes de la calle Santa Rosalía.


Algunos transeúntes señalan que la casa está embrujada, o que dentro de ella están ocurriendo diversos asesinatos; pero lo que se preguntan todos es quién vive dentro de ella, y cuál es el misterio de todo esto. Cuentan que cuando llueve las muñecas cobran vida y se puede ver sus rostros llenos de lágrimas negras reclamando ser devueltas a sus cuerpos.

Ha oídas he podido escuchar que se trata de una anciano jorobado, gordo y deforme que espera muy impacientemente la media noche para salir en busca de nuevas muñecas; sus principales víctimas son las niñas que se encuentran dormidas. Puedo imaginar a aquel hombre, gordo y jorobado entrando sigilosamente a las habitaciones de las niñas, en busca de una muñeca más para su colección; sin importarle el sufrimiento de sus víctimas, que al despertar no verán más sus muñecas preferidas, porque para ellas existe un nuevo destino; ser decapitadas, mutiladas y colgadas con un centenar de muñecas más en el balcón de calles Pinto y Viento.

Tras tantas investigaciones, se supo la verdad de la historia, que se trata de un hombre artista y solitario de 62 años que vio en las muñecas una forma de expresión artística. Dicen que es un hombre de piel blanca y siempre lleva puesto unos lentes de cristal ámbar que le encanta hablar hacer de sus muñecas y que ellas lo han llevado a experiencias increíbles.

Relata que la primera muñeca que colgó fue de su pequeña hija, y que debido a esto los vecinos del lugar empezaron a regalarle mas muñecas para colección. Él empezó a encontrar algo muy simpático y peculiar en esas muñecas, vio en ellas una expresión artística.

Los periodistas e investigadores han hecho entrevistas y estudios sobre el estilo de vida de Etnías (el hombre de las muñecas); y encontraron que dentro de la casa es como un museo lleno de cosas de segundo uso; tiene una combinación de arte tétrico. Entre las cosas más interesantes del lugar, es el espacio de los relojes y los espejos que reflejan tu caminar. Qué decir los personajes creados por él, que parecen tener vida propia.
Por último, no se sabe a cien cierta la iniciativa de Etnías, pero sí que tiene una manera muy peculiar y original de expresar su arte. El llena su vacío con objetos y muñecas colgantes dentro de su pequeño museo “La locura”.


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