Hace un par de meses, cerca de
la parroquia Santa Rosalía de la ciudad de Caracas Venezuela, entre las calles
de Pinto
a Viento; y a la vuelta de la esquina de la calle el muerto, puede
vivenciar una casa misteriosa y tétrica. Hasta el hombre mas fuerte puede sentir
nerviosismo al mirar la fachada de la casa.
Los vecinos que transitan por
esa calle no pueden evitar quedarse sorprendidos y perplejos. Desde el balcón,
del segundo piso, se puede ver una ventana con rejas; en ella, se
encuentran muchos rostros decapitados, mirándote sin parpadear; en él
se asoman cientos de cabezas de muñecas sucias e inexpresivas que vigilan a los
caminantes de la calle Santa Rosalía.
Algunos transeúntes señalan que
la casa está embrujada, o que dentro de ella están ocurriendo diversos
asesinatos; pero lo que se preguntan todos es quién vive dentro de ella, y cuál
es el misterio de todo esto. Cuentan que cuando llueve las muñecas cobran vida
y se puede ver sus rostros llenos de lágrimas negras reclamando ser devueltas a
sus cuerpos.
Ha oídas he podido escuchar que
se trata de una anciano jorobado, gordo y deforme que espera muy
impacientemente la media noche para salir en busca de nuevas muñecas; sus
principales víctimas son las niñas que se encuentran dormidas. Puedo
imaginar a aquel hombre, gordo y jorobado entrando sigilosamente a las
habitaciones de las niñas, en busca de una muñeca más para su colección; sin
importarle el sufrimiento de sus víctimas, que al despertar no verán más sus
muñecas preferidas, porque para ellas existe un nuevo destino; ser decapitadas,
mutiladas y colgadas con un centenar de muñecas más en el balcón de calles
Pinto y Viento.
Tras tantas investigaciones, se
supo la verdad de la historia, que se trata de un hombre artista y solitario de
62 años que vio en las muñecas una forma de expresión artística. Dicen que es
un hombre de piel blanca y siempre lleva puesto unos lentes de cristal ámbar
que le encanta hablar hacer de sus muñecas y que ellas lo han llevado a
experiencias increíbles.
Relata que la primera muñeca
que colgó fue de su pequeña hija, y que debido a esto los vecinos del lugar
empezaron a regalarle mas muñecas para colección. Él empezó a encontrar algo
muy simpático y peculiar en esas muñecas, vio en ellas una expresión artística.
Los periodistas e
investigadores han hecho entrevistas y estudios sobre el estilo de vida de
Etnías (el hombre de las muñecas); y encontraron que dentro de la casa
es como un museo lleno de cosas de segundo uso; tiene una combinación de arte tétrico.
Entre las cosas más interesantes del lugar, es el espacio de los relojes y los
espejos que reflejan tu caminar. Qué decir los personajes creados por él, que
parecen tener vida propia.
Por último, no se sabe a cien
cierta la iniciativa de Etnías, pero sí que tiene una manera muy peculiar y
original de expresar su arte. El llena su vacío con objetos y muñecas colgantes
dentro de su pequeño museo “La locura”.


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