domingo, 8 de mayo de 2016

La nueva figura de familia




Actualmente, en el 2016, en 20 países como Argentina, Bélgica, Brasil, Canadá, Colombia, Dinamarca, España, Estado Unidos, Francia, Irlanda ,Islandia, Luxemburgo, México, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Portugal, Sudáfrica, Suecia y Uruguay ; y tres países constituyentes del Reino Unido permiten que las personas del mismo sexo se casen.

Soy una mujer de 24 años de edad, bisexual, felizmente casada con mi esposo desde hace 7 meses , y con una carrera por concluir en poco tiempo.  En mis cortos años de edad, he vivido y visto mucha lucha por parte de la gente homosexual por aceptarse, ser aceptada; y lo principal, encontrar su propia felicidad. Tengo a mi alrededor muchos amigos, familiares, conocidos que tienen una orientación sexual distinta a lo tradicionalmente aceptado; y son personas que siguen combatiendo miradas y comentarios sobre su estilo de vida.

En el Perú y en muchos países, el ser gay, homosexual, transexual o bisexual, todavía sigue siendo un tabú y algo indigno para quien lo mire desde fuera. La sociedad sigue tapándose los ojos y no quiere aceptar que es una realidad que se remota a los inicios de la humanidad. En la antigüedad clásica escritores como Heródoto, Platón, Jenofonte, Ateneo y muchos otros exploraron los aspectos del amor homosexual en la Antigua Grecia. La más extendida forma de relación sexual homosexual se daba entre hombres adultos y chicos adolescentes, conocida como pederastia. No está claro cómo se veían las relaciones entre La mujer en la Antigua Grecia en la sociedad, pero existen ejemplos tan antiguos como el de Safo de Lesbos.

Famosas son las consideraciones del griego Jenofonte sobre este tema y su admiración por los batallones de efebos que acompañaban a los guerreros en sociedades como la de Esparta, Tebas y otras. Llegando a afirmar con admiración que realmente este mecanismo incrementaba el rendimiento de los soldados, que unidos por una relación más fuerte que el mero compañerismo, se defendían unos a otros hasta la muerte si era preciso. La relación modélica y mitológica de esta situación, sería la de Aquiles y Patroclo, tal como Homero nos la cuenta en la Ilíada.
Lo interesante es que  por lo menos griegos y romanos, se concebían a sí mismos como bisexuales, sin problemas. Famosa es la proclama que precedía a la entrada de César a un pueblo o ciudad conquistada: “Padres, guardad a vuestras hijas, que ya viene el César”... Mientras que cuando Julio César conquista Bitinia, sabemos que es conquistado amorosamente por su rey, incluso suponemos ejerciendo el rol pasivo en la relación, cosa no tan bien vista por romanos y griegos, ya que sus soldados lo llamaban “la reina de Bitinia”. Con todo debemos aclarar que no era lo mismo la situación entre los griegos que entre los romanos. Los romanos tuvieron que vencer prejuicios para adoptar “las costumbres griegas”, pero durante el Imperio ya eran ampliamente reconocidas.
Las relaciones homosexuales, sobre todo entre hombres no eran pues mal vistas, ni en Grecia ni en la Roma imperial, siempre y cuando se guardaran algunos recaudos que el buen gusto y la costumbre imponían: el rol pasivo no era tan bien visto como el activo, y generalmente era reservado a los jóvenes, iniciados así sexualmente, a los esclavos y por supuesto a las mujeres.
La forma más común de relaciones sexuales entre hombres en Grecia, era lo que nosotros llamamos pederastia  (paiderastia, combinación de dos vocablos griegos: παιδ- raíz de παῖς, παιδός, ‘niño’ o ‘muchacho’ y ἐραστής. es decir erastēs, ‘amante’). Literalmente, amar a un niño. La pederastia, tal como se entendía en la antigua Grecia, y en nuestras sociedades hasta el día de hoy, era una relación entre un hombre mayor y un niño o un joven adolescente. En Atenas el hombre mayor era llamado erastés (amante) y se encargaba de proteger, amar y dar ejemplo a su elegido. Era también el responsable de su educación. El joven era llamado erómeno (el amado) y su retribución como agradecimiento por lo recibido del amante, era su compromiso con la relación. Es decir, el don-contradon enunciado por Marcel Mauss para pueblos no europeos estudiados por la etnología, también regía las relaciones entre seres humanos en estas sociedades.
La homosexualidad es una elección posible dentro de las relaciones sexuales del ser humano. La podremos negar, resistir, desautorizar, utilizar argumentos racionales, biogenéticos, religiosos…pero la homosexualidad existe. Y si creemos en un ser humano libre y responsable en sus elecciones, deberemos aceptar que pueden o no gustarme las elecciones de mi prójimo, pero debo respetarlas. También debemos aceptar que no todas las sociedades lo hicieron a lo largo de la historia, y que la historia de nuestra discriminación tiene más que ver con una conjugación de moralidad estoica, cristiana y culta del imperio, que coincidieron en rechazarla primero y negarla después, por considerar más prestigioso el control de las pasiones, cualesquiera que estas fueran, y el control del propio cuerpo y sus necesidades a favor de una vida altamente filosófica o altamente angelical, según fuera el caso de que nos refiramos a estoicos o a judeocristianos.
Argentina es pionera con una legislación revolucionaria, que presta figura jurídica a relaciones que debían darse de hecho, pero sin los beneficios de poder acceder a una ceremonia civil, que también puede ser religiosa en caso de quererlo sus protagonistas. Los beneficios legales de la ceremonia civil, les estaban negados. El nombre es muy importante. Nos importan mucho los derechos, pero nos importa sobre todo, la igualdad y ésta sólo se puede conseguir llamando igual a lo que es igual. Llamarlo distinto sólo demuestra la voluntad de señalarlo como diferente y teniendo en cuenta de donde partimos, esa diferencia nos señala como inferiores. Imagina  si se casa una pareja de otra etnia se le diera otro nombre; eso sólo se entendería desde la voluntad de discriminar. Y, además, vamos a darle la vuelta al argumento, si es igual ¿por qué le llamamos distinto? Si es igual y da los mismos derechos ¿por qué vamos llamar de dos maneras a una institución igual?. No todos están de acuerdo. Está bien. Así debe ser, siempre y cuando aceptemos aquélla famosa frase que nos enseñaron de niños: “Mi derecho termina donde empieza el derecho de los demás”
Partiendo de esto último surgen argumentos como : “Los niños tienen derecho a un padre y a una madre. El padre y la madre cada uno por su parte le proporcionan al hijo/a valores distintos, necesarios e irremplazables.”
El matrimonio igualitario se ha vuelto uno de los temas discutidos en el régimen político, jurídico y religioso que perjudican y ponen en juego la libertad de estas personas de poder ser felices y formar una familia.
¿En qué puede perjudicar a una familia tradicional que se incorpore a esta definición otro tipo de familia? ¿Qué le quita? Lo cierto es que la familia ha sobrevivido porque se ha ido adaptando a lo que la sociedad pide en cada momento. Si hoy el divorcio estuviera prohibido, se casaría mucha menos gente. La familia cambia, se adapta a lo que se pide de ella y gracias a eso ha sobrevivido siendo aun hoy una institución muy valorada. Seguirá siendo muy valorada en la medida en que se ajuste a lo que la sociedad le demanda en cada momento y en la medida en que refleje los cambios sociales.
Ninguna teoría psicológica seria afirma eso. Es más, hasta el siglo XX los niños y niñas se criaban sin que el padre tuviera nada que ver en su educación y en la mayoría de los casos ni siquiera estaba presente ya que los hombres muy a menudo estaban ausentes de las familias por guerras, trabajos fuera de casa o porque no era cuestión del padre participar en la educación de los niños. Tradicionalmente los niños han sido criados por las mujeres: criadas, nodrizas, niñeras, madres, abuelas o profesoras. En todo caso, las figuras masculina y femenina las tienen todos los niños no necesariamente a través de padre y madre: hay abuelos y abuelas, primos y primas, tíos y tías, profesores y profesoras, amigos y amigas, vecinos de ambos sexos, etc. Los niños y las niñas viven en un mundo lleno de hombres y mujeres.
La adopción homoparental es la adopción de un niño por parte de una persona o una pareja de personas homosexuales, formándose una familia homoparental.
La adopción por parte de parejas del mismo sexo es legal en 25 países (ver listado infra) y en algunas jurisdicciones de Australia; además, es legal la adopción del hijo del cónyuge en Alemania, Israel, Eslovenia, Estonia y Croacia.
En lo que respecta a la regulación dentro del derecho civil, la adopción homoparental consiste en que un niño pueda ser adoptado, y así, legalmente sea hijo de los dos miembros de una pareja compuesta por dos personas del mismo sexo aunque no es término válido en la mayoría de las legislaciones. En Colombia, el director de Colombia Diversa argumenta que, dado que la adopción es un mecanismo para proteger a los niños y darles familia, las parejas del mismo sexo, que son familia constitucionalmente reconocida desde 2011, pueden darle la misma protección, crianza y cuidado a un niño que está en situación de abandono.
Para él, una pareja homosexual que cumpla con todos los requisitos de estabilidad emocional y económica tendría que poder aplicar a un proceso de adopción, sometiéndose a los estudios y controles que hoy cualquier pareja heterosexual debe cumplir antes y después de la adopción.
Por otro lado, las parejas homosexuales se enfrentan a una serie de desafíos para poder ser padres, lo que las obliga a planificar de manera muy consciente su paternidad. Es por todas las limitaciones a las que se enfrentan que “tienden a estar más motivados y comprometidos que la media de los padres heterosexuales”, según afirma la citada psicóloga de la Universidad de Massachusetts Abbie Goldberg.
Los resultados de los estudios comparativos realizados por Goldberg demostraron que los padres homosexuales obtenían mejores calificaciones, a la hora de ser evaluados por su capacidad para educar a un niño, que los padres heterosexuales que tuvieron hijos por accidente.

El promedio de las calificaciones académicas de escolares criados por padres homosexuales es superior al del resto de niños. Las cifras más altas se corresponden con los niños criados por lesbianas, cuya media sobre cinco se sitúa en 2,9 frente al 2,65 del resto. En la adolescencia estos resultados se equiparan más y, según un estudio publicado el pasado año en el Journal of Marriage and Family, las capacidades matemáticas de unos y otros niños son prácticamente imperceptibles.
La educación proporcionada por padres del mismo sexo es más tolerante y abierta, según defiende la Academia Americana de Pediatría. Basándose en un estudio publicado en el American Journal of Orthopsychiatry, la declaración política de la AAP sostiene que dos de cada tres niños criados con padres gays, tienden a tener más empatía por el prójimo que la media y se sienten mucho más libres e independientes a la hora de perseguir sus intereses.

La propia AAP elaboró un estudio comparativo sobre la autoestima de los niños criados por familias homosexuales o heterosexuales. Los resultados publicados en 2010 en la revista científica Pediatrics no mostraron diferencias entre unos niños y otros en los que se refiere a su desarrollo personal y comportamiento social. Sin embargo, sí se encontraron diferencias al analizar aisladamente a los niños criados en el seno de una familia lesbiana, los cuales tenían una mayor autoestima que sus pares criados con padres heterosexuales. Según el informe, estos resultados se podrían deber a que las parejas lesbianas se involucran más activamente en la educación de los niños.

En conclusión, el ser humano necesita firmeza y flexibilidad, autoridad y condescendencia, corazón y cabeza, fortaleza y ternura, esto nos lo puede otorgar cualquier persona que tenga valores y una educación propia, no tiene nada que ver con las preferencias sexuales de nuestra familia, mientras que todo tiene consecuencias y desde luego no existe una formula exacta para ser feliz esto ya depende de cada uno de cuanto nos importe el que dirán, claro que un niño hijo de padres homosexuales sufrirá de burlas pero ...¿Acaso no todos hemos recibido rechazo por cualquier defecto que podamos tener? todos hemos sido víctimas de bullyng por una o por otra cosa, lo importante es como nos desarrollemos y como lo manejemos, decir que padres homosexuales son incapaces de criar a un hijo con propiedad; es como decir que una madre soltera tampoco puede hacerlo, es un régimen social que no va a cambiar de la noche a la mañana, pero algún día tendrán que otorgarle el derecho de ser felices y de hacer mas grande su familia a las parejas homosexuales.













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